La pitia II

Cuanto jugar?: Como mucho, muchísimo, diez euros. Vale, ya hay alguno que me va a llamar maricón, pero si juegas tú solo es una cantidad adecuada, que puede ampliarse en función de lo receptiva que esté la Bestia y de que puedas encontrar una joint venture. Lo importante es saber cuando debes decir basta. Pero para saber decir basta primero hay que conocer tus límites. Si nunca has tensado una cuerda nunca sabrás por donde puede partirse. Los penaltis sólo los fallan los que los tiran y por tanto la gloria sólo es para el que sabe buscarla, y, por supuesto, pese a ello ha sabido renunciar a la gloria misma. Es decir, tienes que conocerte lo suficiente para saber cuando estás ganando y cuando debes parar. Sólo hay una excepción, y es cuando quedan fichas de juego superior, que deben ser jugadas, puesto que en el monte no se debe dejar caza herida (Vide infra. “Mamporrero”). Y aún en ese caso, sólo se debe jugar hasta agotar las fichas y salir tarifando de ahí. Si se te ha acabado el dinero, jódete y vete. Es hora de dejarlo, chico.

Velocidad Zen: Del mismo modo que no hay dos corridas de toros iguales, no hay dos sesiones con el oráculo iguales. La máquina está sometida a ciclos de premio, eso es sabido y comúnmente aceptado. Esos ciclos vienen determinados por una característica, y es la velocidad. Por la velocidad se sabe cuando una máquina está bien, mal, o tenemos que guiarnos de factores supletorios (lo que en lenguaje del gremio se conoce como “está caliente, oh sí, lo noto”). La Pitia no nos bendecirá cuando los rodillos vayan demasiado deprisa, porque estará en ciclo de recaudar. Tampoco cuando vayan demasiado despacio, en ese punto da la impresión de que la máquina “piensa” y que está pensando “a ver que coño pongo en la tercera columna”. Ha de ser una velocidad de ¾ de segundo entre paradas de rodillo, así, a ojo de buen cubero. Todo esto en juego inferior, en juego superior es un poco diferente. Los chinos son los reyes de la velocidad, lástima que de todos los inmigrantes que tienen algo que enseñarnos precisamente esto sólo puedan enseñárnoslo aquellos con los que apenas nos comunicamos. Coño, que no quiero aprender a hacer pica pollo, quiero ganar pasta en las máquinas.


Caroline, no te dirijas hacia la luz.!!!

Cuando la Pitia tiene prisa, en esos primeros 20 créditos que he comentado debemos retirarnos. Haciendo el símil taurino, los medios son los terrenos del toro, no los del torero. Si el toro va muy rápido en los medios tiene todo el espacio para acabar con la cantidad a la que has renunciado en el camino de tu trascendencia. Uno ha de tener la atención que merece, no que le despachen. Cuando sucede ya avanzado el juego, hay que dejar que juegue sola. Esto no sirve absolutamente de nada, pero lo hacemos para que nos dure más la partida y así nos de mas tiempo a convencernos de que hay que retirarse, es decir, jugar lo que tengamos arriba y salir tarifando. A la trascendencia se llega desde la renuncia, no desde el suicidio. Una cosa es asumir que lo que hay en tu bolsillo no es tuyo, y otra muy distinta es no saber emplearlo, pese a que no sea tuyo (vide infra. Sección “Jugando con pólvora ajena”)

Si la Pitia está lenta, torpe incluso (eso se nota cuando fija dos frutas iguales y tarda mucho en hacerlo) también hay que pensar en la retirada. Esto equivale al toreo contra tablas: La bestia se aquerencia en la lentitud del juego y busca ganarte por aburrimiento. Va lenta, pero no premia. Incluso ni retiene figuras iguales (mala señal). Sólo cuando la Pitia tiene esa velocidad adecuada hay que fijarse en el factor supletorio: El número de premios o fichas de juego superior que se obtienen en esos 15 o 20 créditos. 4 o más es un número que incita al optimismo, salvo que se hayan conseguido 6 fichas de una tacada porque ha salido tres veces el símbolo del bono y no se hayan obtenido entre 3 y 6 más. Ahí la experiencia demuestra que en un porcentaje altísimo de las veces esos 6 bonos no llevan premio alguno. Por debajo de 4, hay que jugar esas fichas y esperar el milagro. Sin embargo, determinados oráculos son tan buenos en juego inferior que se les puede jugar sin tener que subir fichas. (Principalmente Cash Line y derivados, de Merkur). Pero lo normal será usar el símil golfístico: El Drive (aquí el juego inferior) para la gloria, el Putt (superior) para la victoria.